Un modelo flexible

A raíz de una comunicación realizada en el II Congreso Master de Secundaria (ver abajo) me gustaría que pudiésemos realizar aquí un debate constructivo acerca de nuestra doble posición como expertos en metodología y practicantes de la misma, de la necesidad de cambio en la forma de dar clase respecto a lo aprendido en la formación y lo que ocurre en el aula, y de la adecuación de modelos ideales a alumnos muy reales.

  • ¿Cómo incorporáis otras técnicas o tecnologías a la organización de vuestras clases y las actividades de los alumnos?
  • ¿Cuáles son vuestras motivaciones para hacerlo y qué ventajas o dificultades habéis observado?

Creo que sería de interés reflexionar acerca de estos y otros aspectos aquí, compartiendo impresiones y experiencias.

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13 thoughts on “Un modelo flexible

  1. Creo que en la mayoría de las clases que damos en las Escuelas Oficiales de Idiomas nos basamos en una programación que a su vez está basada en un libro de texto, es decir, que seguimos eso que aparece en la presentación con las siglas PPP. Tenemos pocas horas de clase (sobre todo en Asturias) y unos contenidos excesivamente amplios. El currículo nos limita mucho, porque los alumnos se enfrentan al final de cada nivel a un examen de certificación, que es la meta para muchos.
    Aunque el libro sea muy bueno, que la mayoría lo son, sabemos que falla algo cuando pasan los cursos y los alumnos todavía no se sienten ni mínimamente seguros para hablar en clase. Las tareas que servirían para desinhibir no suelen ser muy populares entre el alumnado adulto, que tiene en general, un agudo sentido del ridículo. Son incluso reacios a levantarse de la silla y caminar por la clase para hacer una tarea de hablar con los compañeros.
    En cuanto a la tecnología, en mi caso intento fomentar la autonomía del alumno con las TIC. Tengo un curso de moodle en el que subo material complementario de comprensión oral, lectora y todo el material que me parece que les puede ayudar. Además pueden hacer exámenes y suben redacciones y grabaciones que les califico. También les creé un grupo cerrado de facebook. Uso el FB para compartir con ellos enlaces interesantes que voy encontrando e intentaba que sirviera como foro de debate para que practicaran la destreza de la expresión escrita de un modo más o menos auténtico. A pesar de todo este esfuerzo, sólo una mínima parte del alumnado utiliza estos recursos. En el grupo de facebook casi ningún alumno se anima a escribir espontáneamente (aún siendo activos usuarios de las redes sociales) y las actividades del curso del moodle tienen que ser “para nota” o si no simplemente ni saben que están.
    En las escuelas de idiomas tenemos mucha suerte con el tipo de alumnado que tenemos en cuanto a motivación para aprender, pero tenemos también otro tipo de problemas: el absentismo, la falta de tiempo para trabajar en el idioma por su cuenta, el sentido del ridículo exacerbado, …
    No sé qué puedo hacer para mejorar las cosas. Espero leer aquí buenas ideas y aplicarlas.

  2. Al hilo de lo que comenta María, las tics han abierto un gran abanico de posibilidades en lo que al aprendizaje autónomo se refiere. El alumno, desde su casa, tiene posibilidades infinitas para aprender, archivar información, practicar cualquier destreza, buscar información, etc.
    En cuanto a mis clases, me he dado cuenta de que ya yo no pienso como antes “a ver cómo integro las tics en mi clase ya que están tan de moda”. Ahora mismo utilizo estas herramientas de forma inconsciente, son como el libro o el diccionario (al que practicamente han sustituido). Los alumnos, por su parte, también las ven como algo normal.
    Como novedad este curso destacaría que ellos mismos han integrado el uso de sus dispositivos móviles durante las clases, y yo no me opongo, de hecho, muchas veces los invito a hacer cosas con ellos. Mi próximo paso a este respecto será diseñar alguna actividad guiada en la que el uso de su tablet o smartphone sea necesario.
    Desde la experiencia en mis clases, la ventaja que veo a las tics es que mejoran la dinámica de las clases de varias formas. Es tan fácil como que al principio yo tenía que rebobinar cintas en clase, o buscar pistas en un cd, y ahora lo hago todo con el pc, bien con el libro interactivo del método que usamos, o directamente desde un reproductor con el que solo tenemos que hacer click en la pista deseada. De las diapositivas o transparencias hemos pasado a nuestros cañones, que unidos a nuestro pc y muchas veces a una pizarra digital, nos ofrecen un mundo de nuevas posibilidades.
    Por otro lado, nos permite ampliar la variedad de actividades que desarrollamos en clase, lo que contribuye a la motivación del alumnado. Antiguamente las posibilidades eran practicamente 2: libro y cassette, y algún día poníamos un vídeo o película, pero no era lo habitual.
    Por último, destacaría la inmediatez. Con internet podemos acceder a caulquier tipo de información de forma instantánea, lo que es fantástico a la hora de resolver dudas o preguntas inesperadas que surgen durante la clase, o para ilustrar “on the go” cualquier tema del que se esté hablando.

    En cuanto a las desventajas, la verdad que no veo ninguna. Únicamente que hay profesores que aún se resisten a probar cosas nuevas por miedo a lo desconocido o incluso por prejuicios infundados.

    • Totalmente de acuerdo con que las TIC están para quedarse y evolucionar. El problema son los tecnófobos, tanto entre los alumnos como en parte del profesorado. Pero eso siempre existió. Me acuerdo hace 20 años que una compañera de trabajo compró una máquina de escribir eléctrica en vez de un ordenador porque “era más fácil y práctica”.

  3. Estoy de acuerdo con María en todo, incluyendo lo de que algo falla cuando nuestros alumnos no se sienten preparados para hablar, o lo hacen de manera muy pobre, después de años y años en la escuela. Las nuevas tecnologías ayudan, lógicamente, y mucho, pero como siempre, al que quiera usarlas, no son la panacea de nada. Me habría encantado tener acceso a ellas cuando estudiaba inglés ( bueno, sigo siendo estudiante, como todos, pero ya me entendéis), pero aprendí porque tenía mucho interés, se me daba bien, y ello me llevaba al autoaprendizaje, que es lo que intentamos, muchas veces sin éxito ( ver números de participación de los alumnos en las redes sociales/edmodo/cualquier otra plataforma…) y que al fin y a la postre es lo que permite dar ese salto cualitativo que los alumnos necesitan y piden, sin querer darse cuenta de que es su implicación la única responsable del salto. Por eso hay tantas corrientes que intentan cambiar el panorama ( ultimamente ando en un foro de amigos llamado To Dogme o not To Dogme, que se menciona en tu presentación Antonio, que me parece brillante btw, intentando sacar conclusiones que nos sirvan 🙂 ) y desde luego, sí, tiene que cambiar, sobre todo en la enseñanza obligatoria. No se puede tratar de enseñar un idioma a golpe de estructuras gramaticales y fill in the gaps. No me extraña que los adolescentes se desnuquen del aburrimiento. Pero, cuál es la clave? Yo no la tengo, pero creo que tienen que darse, sí o sí, ciertas premisas: preparación y reciclaje constante del profesorado, utilización de las nuevas teconologías, en mayor o menor medida, incidiendo constantemente en y teniendo como objetivo la necesidad absoluta de que los alumnos lleguen a ser independientes en su aprendizaje y SIEMPRE utilizar la lengua meta como vehículo para las clases, no importa el nivel o tipo de alumnado.

    • La formación del profesorado es una necesidad y debería ser parte de nuestro horario, obligatorio. Pero me parece fatal que lo único que cuente sean los créditos y no en qué inviertes ese tiempo de formación. No puede ser que profesorado de EOIs digan públicamente que no quieren dar niveles C porque no se sienten capacitados. Eso lo oí en una reunión de departamento. La suerte que tenemos en nuestra profesión es que viendo la televisión nos ponemos al día, aunque hay gente que lleva años en la enseñanza del inglés y ve las películas dobladas, por ejemplo.

      • No solo sí puede ser, sino que es así. No solo se trata de ver la tele ( que obvio que también) sino de haber vivido, para mi fundamental, en un pais de habla inglesa, en este caso. Haber vivido o por lo menos ir de vacaciones, cursos… algo. En casos ( muchos, pocos, no lo sé) no se cumple, y es fundamental, fundamental, imo.

  4. perdón por lo de fundamental, fundamental, y fundamental. En un writing igual me tumbaban por pesada! 🙂

  5. Pues estoy de acuerdo con todas y cada una de las aportaciones de las tres compañeras de amarguras, alegría y demás sesaciones futuras que nos pueda traer esta profesión nuestra. Las EOI estamos necesitadas de una mayor flexibilidad, de despojarnos del lastre que los curricula oficiales nos imponen y que se convierten casi en dogma de fe.

    Enseñamos a utilizar una lengua que es el medio de comunicación básico y primordial y eso es lo que nos deberían permitir. Cualquier enfoque que utilicemos debe ir destinado hacia es objetivo: Comunicar, hablar, contar… En definitiva hacer uso de una herramienta que nos permitirá crecer como entes sociales (perdón por el palabro).

    Siempre he querido trabajar con proyectos, pero me entra el pánico escénico porque no les doy a mis alumnos “enough credit” y pienso que la cosa no va a funcionar o van a poner malas caras. Shooting my own foot, I know! De todas las opciones me parece la más interesante ya que permite darle un propósito al aprendizaje de la lengua. Es cierto que la lengua 1 puede interferir, pero ¿no lo hace ya incluso en nuestras clases? Sin embargo, es necesario que todo el departamento esté involucrado. No podemos ser islas, la coordinación es una pieza clave para que los proyectos funcionen y se alcancen los objetivos programados.

    Las TIC para mi son una herramienta que facilita y complementa, las TIC for the sake of ICTs no lleva a ningún lado. Las utilizo pensando en el bien de los alumnos y permitirles el acceso continuo a lo que se hace en clase. Tengo un aula moodle en la que incluyo un clanedario con lo visto en cada una de las clases y un repositorio con todas las actividades extra que he realizado, así como los audios del libro. A los tecnófobos ( como a cualquier otor tipo de fobia) ni agua. SI no quieres participar ni beneficiarte, ¡allá tú!

    ¿Necesidad de reciclaje del profesorado? Sí, sí y siempre sí. ¿A costa de quién? De nostros con la ayuda de las autoridades, por supuesto. No podemos quedarnos con lo que aprendimos en la Universidad o en nuestros viajes como estudiantes a UK o USA. Yo tengo la suerte de recilcarme las 24 horas y eso afecta a mis clases ya que estoy en permanente contacto con la lengua estudio y la cultura behind it.

  6. Gracias por vuestras aportaciones, muy valiosas y sin duda pertinentes al futuro de las EOIs.
    Al hilo, y para que también puedan meter baza los profesores de secundaria, ¿cambiáis la forma de dar clase, o incluso el método, con alumnado joven? ¿Qué hacéis y qué resultado os da?

    Yo encuentro que cuando tengo a un grupo de alumno de 16-17 años hay una pasividad, quizá una conducta aprendida, muy difícil de vencer. Les encanta lo receptivo y el trabajo individual, y les cuesta participar oralmente o colaborar. Gasto mucho tiempo de la clase en “venderles la moto” de lo que vamos a hacer y la utilidad para ellos. Ahora lo hago incluso con adultos jóvenes. Encuentro que con esa fase de motivación responden y participan mejor, al entender por qué hacemos y aprendemos algo. Desde su punto de vista, es difícil “creer sin ver”; a veces tienen una cantidad de experiencia limitada respecto a lo que le proponemos, o lo ven muy en el futuro, y así es complicado motivarse por algo, independientemente de la edad.

    • En mi experiencia, cuando los adolescentes vienen a nuestras clases y llegan a niveles avanzados suelen ser alumnos excelentes, a menudo desbordados de trabajo. Pero suelen aportar un toque de espontaneidad y alegría que se agradece. En niveles bajos supongo que reproducen esa actitud pasiva que parece reinar en los institutos. Nunca trabajé en secundaria, pero cuando en las escuelas se podían matricular alumnos de 14 años llegué a tener una clase de primero con 40 adolescentes. Se portaban bien, solo que no dejaban de ser 40 catorceañeros en clase, cansados y aburridos porque todo les sonaba pero no lo sabían de verdad. Lo único que recuerdo es que estaba seria con ellos todo el rato, cuando ahora lo normal es que haya momentos de risas. Supongo que esa es la actitud defensiva que adoptaría si diera clase en un IES.

  7. Después de varios años, este año tengo un grupillo de adolescentes que bueno, son buena gente, pero se despistan con facilidad. Les vendo la moto de que aprovechen el tiempo, ya que vienen, y los hago participar de forma disimulada. Es muy difícil, la verdad. También observo mucho, miro caras, si algo les funciona, lo extiendo, si no, a otra cosa mariposa.

  8. Interesante debate. Muchas gracias por compartir. Yo soy profesor de secundaria de inglés y lo que me encuentro un poco coincide con lo que ya se ha planteado: muchas dificultades con el filtro afectivo. El problema se agrava con la rueda de la tradición, que hace cualquier innovación muy difícil. Sin embargo, a mi modesto entender, en secundaria es donde más necesario se hace un cambio de rumbo.
    Existe un video circulando en la red (http://www.youtube.com/watch?v=OJfx9wJ-TbE) con un alumno y una alumna de España en una institución europea. No he averiguado de qué se trata ni el contexto en el que se desarrolla la actividad, pero su actuación me parece muy representativo de lo que sucede en secundaria. A mi me hace pensar mucho, e innovo.
    Hago uso de todas las posibilidades que me dan las TIC, utilizo formulaciones metodológicas varias para intentar garantizar que el alumnado se siente vinculado, está cómodo en el aula y no se siente con miedo a perder “face,” desde la metodología comunicativa, con toques Dogme, aderezado con el libro de texto (no es fácil romper), y un mucho de PBL.
    Los resultados animan a seguir innovando: tengo grupos de 3 ESO que ya no ven el uso del lenguaje oral como algo extraño, que incluso se atreven en clase a hablar entre ellos en inglés (el grupo CLIL es su día a día), en la mayoría de mis segundos de bachillerato, mi input es 90% en inglés, y lo que es mejor salgo de clase contento. Lleva mucho tiempo producir cambios sistémicos, pero yo creo haber confirmado, a mi mismo al menos, que el cambio es necesario.
    Sin embargo, el camino está lleno de obstáculos. Tengo alumnos que me exigen que les enseñe gramática y les haga drills; padres que me recriminan que hable en inglés; alumnos que cualquier cosa que no sea un examen tradicional no le dan importancia… qué les voy a contar que ustedes no sepan.
    Uno de los recuerdos más bonitos que tengo con mi alumnado, y que son las cosas que me confirman que hay que seguir por esa línea, fue durante el curso pasado. Al finalizar una jornada de trabajo para grabar un lipdub, en el que estuvimos hablando en inglés durante 4/ 5 horas seguidas, dos alumnas volvieron a la clase porque se habían sorprendido saliendo del colegio hablando en inglés y venían a contármelo.
    No es fácil. El sistema educativo español tiene muchos lastres. Pero considero que tal y como está el patio, no queda otra!!

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